Saludos a todos. En esta entrega quería compartir con ustedes un tema que se debate mucho en los círculos odontopediátricos, que es el tema de si es conveniente o no llevar a un paciente a Anestesia General para una rehabilitación odontológica.
En la vida profesional uno toma decisiones con respecto a sus pacientes todo el tiempo, para tomar esas decisiones uno debe poner en la balanza todas las ventajas y desventajas del tratamiento que está proponiendo para ese niño y lógicamente si la balanza se inclina hacia las ventajas, ese debe ser el tratamiento elegido.

He escuchado voces contrarias a la anestesia general por parte de algunos colegas, que creen que el que lleva a un paciente al quirófano es un mal odontopediatra, porque no sabe manejar conductualmente al paciente. Habría que ver si estos colegas como manejarían a un paciente de 2 años (falto de capacidad para cooperar) con 5 restauraciones, 3 endodoncias y 2 extracciones para realizarse. Será que el trabajo que realice en su consultorio en forma ambulatoria tendrá resultados a largo plazo? Será que el paciente no irá al consultorio cada vez mas temeroso y portándose cada vez peor a medida que pasan las sesiones? Será que los padres del niño estarán conformes con el profesional una vez que al cabo de un mes se comiencen a estropear las restauraciones y se tenga que volver a tratar? Será que el colega podrá sobrellevar toda la carga de stress que seguro se irá acumulando a medida que vayan pasando las sesiones?
Creo que en el caso planteado, está más que probado que la balanza se inclina claramente hacia una rehabilitación bucal en el quirófano, ya que tendríamos las siguientes ventajas: No tendríamos un trauma importante para el niño tratado, en una mañana la boca estaría rehabilitada, podríamos hacer un trabajo de mejor calidad ya que no tendríamos movimientos de parte del niño y controlaríamos mejor la salivación. En las desventajas siempre tenemos que considerar el alto costo que representa un tratamiento de este tipo y los riesgos potenciales que trae un tratamiento con anestesia general, pero que si se realiza en un ambiente sanatorial y con profesionales capacitados se minimizan bastante.
Tampoco hay que entrar en la vorágine de querer enviar a todos los pacientes a quirófano, hay que saber que casos son aptos y cuales no para este tipo de intervención. Como dije al comienzo, pongamos siempre las cosas en la balanza para nuestra toma de decisiones. Un abrazo a todos y nos vemos la semana que viene.
Dr. Alfredo Carrillo Canela