http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19953816
La idea era determinar los indicadores de riesgo para desarrollar disfunción témporo-mandibular en niños de 4 a 12 años, para lo cual se examinaron 106 pacientes. Se establecieron como factores de riesgo en niños que podrían en el futuro desarrollar problemas a nivel de la articulación témporo-mandibular los pacientes que sufrían episodios repetidos de bruxismo y aquellos con mordidas cruzadas posteriores.

Con respecto a las mordidas cruzadas posteriores sabemos que normalmente se deben a una atresia maxilar por lo que el paciente debe acomodar la mordida para no morder borde a borde, con lo cual suele presentar una mordida cruzada unilateral y en casos más severos una mordida cruzada posterior bilateral. En el caso de las mordidas cruzadas unilaterales nos damos cuenta de que el paciente solamente mastica del lado cruzado (según PLANAS, el lado de la menor dimensión vertical) por lo cual se está forzando solamente una de las articulaciones témporo-mandibulares para todo el trabajo de masticación, lo que podría provocar daños en el mediano y largo plazo, por lo cual es muy importante corregir estas discrepancias óseas entre maxilares lo antes posible.
En cuanto al bruxismo en niños, muchas veces se minimiza este proceso como algo fisiológico o como parte del crecimiento de los maxilares y se dejan pasar situaciones que no son para nada normales en donde el desgaste de los dientes ya es visiblemente patológico y que como indica este estudio puede ser un indicador de riesgo para futuros problemas en la ATM.
Agudizemos nuestros sentidos a la hora de hacer el examen clínico y al realizar la anamnesis a los padres, identifiquemos los problemas lo más temprano posible, hagamos algo al respecto, si no manejamos la conducta terapéutica, derivemos al paciente a un colega idóneo en el tema, pero no dejemos que ante nuestros ojos ese niño se convierta en un paciente con problemas articulares en el futuro. Un abrazo y nos vemos la semana que viene.
Dr. Alfredo Carrillo